miércoles, 9 de enero de 2013

TU LUZ INTERIOR !

El ver las cosas como son. Ver las cosas como son con lo que tenemos ante los ojos nos permitirá ver las cosas como son cuando estemos frente a frente con la Verdad del Espíritu. El hombre o la mujer que se acostumbran a pensar en el Cielo cuando están en la Tierra, estarán pensando en la Tierra cuando estén en el cielo; en última instancia se acostumbran a estar pensando en lugar de observando, así que nunca conocen ni comprueban nada. Nunca se unen al anhelo de sus suspiros, al fruto y meta de sus esfuerzos. 

Así que observemos la Tierra cuando estemos en la Tierra y unos ojos así aguzados podrán ver el Cielo cuando lo tengan delante…podrán actuar en ambos mundos. El más acá y el más allá. Y recordemos que estoy hablando de momentos, ya que no hace falta morir para ver el Cielo, o el corazón y la Pureza del Espíritu revelándose ante nosotros. En Realidad, se revela todo el tiempo, no se esconde ¡no hay secreto!, excepto ante nuestros ojos que no se acostumbran a ver, a estar atentos. Así que ese estar atentos nos permite ver la Realidad y la Abundancia que siempre han estado ahí.

Ver y aceptar, en lugar de negar y quejarse, es algo que limpia nuestros ojos para poder percibir el Espíritu.

Y si nos sabemos parte de Dios, ya no tenemos que hacer esfuerzos para estar unidos a Él; sólo reconocemos que lo estamos. Nada de sufrir para ser aceptados, porque es una estupidez. No porque sea innoble, sino porque no hay esfuerzo válido para unirte a algo a lo que ya estás unido. Me gustaría ir un poco más allá: si estamos unidos el sufrimiento que sentimos es el mismo que Le hacemos sentir a Ella/Él. La mejor ofrenda, la mejor búsqueda y la mejor acción, serán siempre reconocernos Unidos, y por lo tanto hacer lo que nos llene el corazón de Gozo y Paz profunda…ya que Eso será lo que le estaremos ofreciendo a Aquel, cuya Unión indisoluble con nosotros, queremos recordar y vivir. Sólo aceptar el momento. Sólo fluir con él. Y hacer lo mejor que podemos.

Y todo se desenvuelve AHORA. Y por lo tanto, sólo AHORA se aprende. Así como está nuestro cuerpo. Así como está nuestra mente. Así como están nuestras relaciones. Así como está nuestro trabajo y misión. Así como está el mundo. Ahora, en este momento, entre estas líneas y estas voces.

En el latido que sientes en tu pecho.

Un abrazo fraterno.

Que tu Presencia nos bendiga a Todos.

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