domingo, 29 de abril de 2012

PALABRAS DE ALMA

La vida me ha enseñado que para seguir adelante, avanzar y no quedar estancados, es necesario no tener miedo a lo que hemos dejado atrás.

Los recuerdos siempre estarán en nuestra mente y corazón, queriendo salir hacia afuera, no hay que temer llorar y mostrar nuestras debilidades, al contrario, debemos dejar nuestros sentimientos y nuestro pasado libre, para que pueda volar bien lejos.



Deja tus recuerdos del ayer salir, recuerda cada tiempo como si hoy, que ya has madurado, lo estuvieses viviendo nuevamente.

Permite al ayer entrar a tu vida, será la mejor manera de recordar, no trates de tapar esos recuerdos, añora todo lo que viviste en ese tiempo, piensa en todas las etapas que estaban contigo, recuerda cada espacio, cada silencio cada nombre…

No evites recordar el pasado, permite que las lágrimas que necesiten salir se posen sobre tu cara, no permitas que tu corazón se quede reteniendo la amargura y sin haber sanado totalmente.
-Saca todo afuera-



Cuando estés en tu propio silencio recordando, respira y relájate, hazlo y ve soltando todo el peso que llevas encima. Muchas veces nos apegamos tanto a los recuerdos que hasta nos cuesta seguir adelante, todo se hace tan pesado como si caminásemos hacia una colina que no la alcanzamos jamás.



Pero mírate al espejo por un momento y piensa en lo bueno que te ha dejado el ayer, rescata esas buenas experiencias para que puedas usarlas en tu vida actual, confía en ti. Utiliza esas experiencias adquiridas para cuando sientas que sólo vas cuesta arriba y nada parece tener un final. Detente y vuelve a respirar, busca sentir paz en tu interior.
Aprende a soltar.



Mira afuera, todo el mundo, el universo, y todo lo tienes ante tus ojos es tuyo; todo está en tu mente; piensa en forma positiva, verás que tus días van mejorando y llegará hasta ti un rayo de luz que te servirá de guía en tus tiempos de oscuridad.

Nunca dejes de avanzar, aun con todos los recuerdos del ayer y todo el sufrimiento de lo que supuso "tu ayer". Nadie puede cambiar el pasado, porque ya se fue, pero queda en ti el reparar lo malo y rescatar las cosas buenas; lo seres humanos somos personas muy complejas y cada cual es un mundo, tratamos de vivir en el presente pero siempre estamos recordando el ayer.



Yo sé que cuesta mucho superar un mal momento, sé que duele muchísimo acordarse de aquellos a los que hemos amado tanto y ya no están, pero si limpiáramos nuestro interior de tantas cargas emocionales tendríamos más lugar para ampliar nuestro horizonte, tanto en lo personal como lo espiritual. Así te darías cuenta de que aquellos que ya no están acompañándonos en la tierra, nos sonríen desde algún lugar de nuestro corazón. Tendríamos una oportunidad de crecer y llegar más lejos de lo que hoy hemos logrado.



- No te aferres al ayer como el mayor de tus bienes -



Ama cada instante vivido y suéltalos, 
todo lo que vive enjaulado no te dejará avanzar, 
piensa que todas cuanto vive en libertad es más feliz, 
lo mismo te sirve esta lección a a ti.

Deja a tu mente con libertad de pensamiento y expresión, para que vayas soltando poco a poco y día a día esos lazos del recuerdo.

-El ayer ya no es tuyo, suéltalo déjalo ir-
Hoy tienes ante ti una nueva oportunidad de volver a tener tu hoy y tu mañana como quieras; sólo date la libertad de soñar, de volver amar, de volver a creer en las cosas, y a medida que vayas alejando el ayer de tu vida, se te presentarán nuevas cosas.

Dedícate a ser feliz, aprende a respirar y soltar amarras de todo tipo. Cuando logres esa paz interior es cuando estarás preparada para comenzar de nuevo la vida.

Levanta tu vuelo y comienza una nueva etapa en tu vida, con el dolor del ayer y la experiencia de hoy, serás una persona completa

Ahora sólo quédate en silencio, en paz, que mañana será un nuevo día para ti, hazlo a tu manera

MIRARNOS EN EL OTRO


En verdad todos somos espejos unos de los otros. Para alcanzar esta percepción, hay que tener en cuenta que no existe una línea divisoria entre “afuera” y “adentro”, sino que todo está unido, y lo que nos sucede es un reflejo de nuestra realidad interna. Por eso si tú cambias, todo cambia en tu mundo, literalmente.
El más claro espejo de lo que sentimos, pensamos y hacemos podemos encontrarlo en las personas que nos rodean. Cada una de ellas refleja un aspecto de nosotros mismos, aunque es necesaria la honestidad con uno mismo para reconocerlo.
Aquello que admiras en los demás, lo reconoces y aprecias porque tú también lo llevas dentro. Puedes hacer la prueba: fíjate en una persona que te encanta, y descubre qué características te atraen en ella. Luego deja de lado todo lo que te han dicho acerca de cómo eres o cómo deberías ser, y observa: ¿puedes ver esos talentos y cualidades dentro de ti? Si pones a un lado tus juicios y críticas y te aceptas a ti mismo, verás que es así, aunque quizás esas cualidades estén latentes, esperando a que las reconozcas para entonces desarrollarlas. De este modo, esa persona quizás sea un espejo de tu futuro.
Lo mismo sucede con aquellas personas que nos producen un fuerte rechazo. Si eres honesto contigo mismo y apartas lo que piensas que es admisible o censurable, verás que aquello que no te gusta de alguien es una característica tuya que juzgas y no aceptas. El camino entonces es aceptar aquello que juzgabas, amarte a ti mismo también con aquello. ¡Y muchas veces reírse de uno mismo opera verdaderas maravillas!
Entonces el otro ya no te fastidia, simplemente ha hecho el papel de espejo, y puedes sentirte agradecido por la ayuda que, sin proponérselo, te ha brindado.
Sin embargo esto tiene muchos matices. Si eres una persona amorosa y llevas la armonía a todas las situaciones de tu vida, por ejemplo, y de repente aparece en tu realidad una persona conflictiva, quizás esa persona esté reflejando sólo una parte de ti que pertenece al pasado, y que ya no corresponde con quien eres ahora. En ese caso, quizás la lección sea poner límites, o por amor a ti mismo alejarte de ella, con perdón y desapego.
Otra posibilidad es elegir conscientemente que ella no te afecte, y enviarle tu Amor y comprensión, pues es probable que esa persona actúe así por no amarse a sí misma lo suficiente. Entonces también puedes sentir gratitud, pues el otro te está dando la oportunidad de ser aún más amoroso y compasivo.
De este modo vamos descubriendo que en realidad “el otro” no existe. Sólo existe la Unidad, y cada persona es una parte de nosotros mismos que anhela el Amor, la paz, la armonía y retornar a la Unidad olvidada o perdida.