miércoles, 31 de agosto de 2011

POR EL !!!!!!!!!

Por Él…

encerré mi amor…

ente paréntesis…plegue las alas…

el frío me invade…

oprimo la garganta…

agobiada en el hueco de mis manos…

estremezco la sangre prisionera…

muriéndome en partes de sal…

de burbujeante espuma…

Observo tu sonrisa ancha…voluptuosa…

la mirada burlona…irónica…

me exalta tú mentira…

en el torbellino del dolor…

transportada por el llanto…

reencuentro la ceguera…

el profundo sufrimiento del pasado…

el maltrato al corazón…

Abro los ojos…

el cosmos es cómplice…

de las piedras…el barro…

de la oscuridad donde sufro…

en el camino….

Surjo visible…

me alejo de los muertos…

dejo de ser sombra..,de una sombra…

El amor me viste de belleza…

danzo feliz…a la vida…

sin máscaras…ni engaños dolorosos…

mí rostro se ilumina…

renazco…no termino en mí…

contemplo hechizada la risa…

giro excitante…

ante una nueva vida…

martes, 30 de agosto de 2011

despertando a la vida

Dos hombres tenían cada uno una casa que estaba ardiendo en el fuego. Dios les dio el mensaje de la situación en la que estaban y les dijo cómo cambiarla. Uno despertó y el otro no.
¿Sabes como distinguirlos?
El que despertó apagó el fuego.

Las personas tenemos algunas ideas interesantes acerca de lo que significa estar despierto. Eso es algo que sabe cada cual.
Hay diferencias entre estar despierto, y cambiar de opinión.
A menudo la persona materialista que se hace espiritualista dice que despertó.
Un líder político nos pide que adoptemos su punto de vista y para eso nos dice: “despierta”.
Cambiar de punto de vista no es despertar. Si cambiamos nuestras opiniones materialistas (que son puramente intelectuales), por opiniones espirituales (que son puramente intelectuales), entonces hemos permanecido en el mismo nivel; puramente intelectual.
Si tomamos veneno en nombre de dios, y si tomamos venenos en nombre del dinero el resultado será el mismo: vamos a morir envenenados.

El asunto de despertar va más allá de los procesos intelectuales, o de la información que tenemos.
El proceso del despertar es un cambio de Vida. Un cambio de vida efectivo, en el que el sufrimiento y sus causas van quedando de lado, para dejar su lugar al Amor y la Dicha. Este proceso es casi siempre gradual.
Uno ya tiene ojos, no es necesario crearlos, pero si están vendados no podrá ver adecuadamente.
De igual manera, uno ya es Amor, sólo que nuestros ojos espirituales están vendados y eso nos impide darnos cuenta. Despertar es quitarnos ésa venda (o ésas vendas).

Tu vida mi hermano. Tu vida mi hermana. Tu vida es lo que me interesa. En la vida podemos darnos cuenta de cómo va nuestro proceso hacia el despertar.
Recordemos que San Francisco de Asís y la Santa Inquisición se apoyaban en el mismo Evangelio. “Su Vida” es lo que era distinto. De poco sirve la enseñanza más grandiosa si la vivimos con miedo y con crueldad.
La persona que despierta se reconoce en dos sentidos:
1.- Percibe su vida, y lo que en ella acontece de una forma libre de veneno emocional. No sufre por las circunstancias que llegan a su vida (llámense medio ambiente, relaciones personales, dinero, emociones, búsqueda espiritual, etc.).
2.- Siembra semillas dulces (actos que al dar fruto lo harán feliz a él y a los demás).
Sabe que lo que siembra habrá de cosechar, por lo tanto suelen ser muy cuidadosos a la hora de actuar.
Suelen tener más cualidades (muchas más), pero estas dos me parecen de las más representativas.

Nuestro trabajo, en mi opinión es despertar a la Realidad de lo que somos.
Ser nosotros mismos. Eso es. Nada más.
A medida que nos damos cuenta de eso, se despierta en nosotros el deseo de ayudar a los demás. Así como el que presencia una hermosa puesta de sol, o un hermoso amanecer llama a quien está a su lado para que lo presencie también. Como quien recomienda una comida sabrosa.
Si la gente decide no mirar el horizonte, o probar otra comida; no nos ofendemos. Esa es la manera de proceder.

¿Cuál en mi opinión NO es una forma correcta de proceder?
Discutir con la gente para que despierte es como darles una bofetada para que les deje de doler la mejilla. No sólo demuestra que no practicamos lo que predicamos; también los aleja del despertar y de nuestra compañía. Recordemos que somos nosotros los que queremos despertar, y por lo tanto somos nosotros quienes debemos manifestar las cualidades del Amor y la Tolerancia. Además, aunque resulte muy familiar, tiene razón el dicho de que se atraen más abejas con miel que con hiel.

Otra forma inútil de tratar a los demás cuando se quiere su despertar es sufrir porque no son como uno quisiera. Sentir el dolor de los demás como propio y actuar para ponerle fin, es una virtud (como cuando alguien tiene sed y le ofreces un vaso con agua). Pero sufrir porque la gente está dormida (como cuando te vas triste a tu casa porque nadie te quiso escuchar, o perder el sueño por lo que consideras las atrocidades del mundo) es un vicio. Es un vicio porque no te sirve a ti, ni a nadie. Y es un vicio también porque pone a otro como dueño de tu sentir (“si el mundo no deja de sufrir yo tampoco”); lo que significa que si el mundo no despierta, yo tampoco. Creo que aquellos que queremos despertar debemos tener bien clara la diferencia y dejar de lado los sentimentalismos inútiles. Si hemos de actuar con nobleza, adelante actuemos. Pero desenmascaremos los disfraces del miedo: sufrir por algo que no va a cambiar no está en armonía con el despertar.
Lo mejor que podemos hacer por los demás, es servir de ejemplo.

El despertar maravilloso y hermoso se desenvuelve en la vida diaria. Y casi siempre es nuestro prójimo el espejo en el cual nos descubrimos; el espejo en el que podemos ver la imagen del Creador si estamos atentos. Cuando ellos actúan con benevolencia podemos ver las virtudes celestiales expresarse en este mundo terrenal.

Cuando actúan de una forma que no nos agrada podemos enfocar la atención en dos cosas.
1.- En nuestro crecimiento.
2.- En lo que consideramos sus errores.
Sólo una de estas alternativas nos hace crecer. Sólo una de ellas nos da felicidad.
Cuando el cielo está nublado y no nos gusta, podemos hacer dos cosas.
1.- Andar tristes mientras hay nubes, y pensar que el cielo se equivocó.
2.- Ajustar nuestro ánimo de forma que aprendamos a observar la belleza de las nubes.
Con los humanos es lo mismo.
El proceder del prójimo está tan fuera de nuestro control como el clima de la región en la que vivimos. Dejar de tomarnos las cosas personalmente es uno de las cualidades que nos guían con certeza hacia el despertar. Ver de la misma manera a las nubes y a nuestros semejantes es un acto de poder formidable.

La Verdad de lo que llamamos mundo espiritual y la Verdad de lo que llamamos mundo físico, es la misma Verdad. No están peleados. No existe contradicción entre ambos. No hay nada en el mundo espiritual que no pueda ser observado también en el mundo físico; porque como bien se dijo: “como es arriba es abajo”.
Sugiero dejar de lado los desequilibrios de las personas que promulgan una “verdad espiritual” completamente peleada con los fenómenos naturales. Sin retar ni discutir, lo más sano es dejar de creer en teorías no comprobables.

“Cada acto espiritual tiene su correspondencia física”, esa es otra forma de decirlo. Así como cada cuerpo tiene su sombra, y cada imagen ante el espejo tiene su reflejo.

Comprobar, no creer. Esta es la síntesis utilizable de las funciones mentales. Muchos critican la posición de Santo Tomás en la resurrección de Jesucristo; y sin embargo, él fue el único que pudo tocar lo que otros sólo miraron. El Maestro se lo permitió. Porque es una enseñanza formidable: los hechos (incluso los espirituales) deben ser comprobables.
Dicho esto, debemos reconocer que el Espíritu y nosotros, somos ambos mucho más profundos y hermosos de lo que pensamos que somos. Vivir de hechos y no de teorías es una parte de la receta para descubrir al Espíritu; la otra parte de la receta es estar abiertos (sin escepticismos inútiles) a la Realidad del Espíritu para tocarla y gozarla cuando se presenta ante nosotros.

Lo miramos lejano, casi siempre. Pero recordemos que el Espíritu fluye por todos lados. Cualquier cosa que existe en este universo que Ha creado puede ser un excelente mensajero para ti; cualquier cosa! El canto de un ave, la algarabía de un perro que expresa cuanto te estima meneando su cola, un beso, un mensaje dicho con palabras, el latir de tu corazón, el aliento que te sostiene…Así que no descartes la posibilidad de experimentarlo en todo su esplendor en cualquier momento; no descartes que te pueda estar susurrando en este momento, o en tus ratos de distracción, el camino por el cual debes andar para descubrirlo…para recuperar lo que te pertenece como herencia espiritual.

Anda por esta Tierra, y vívela, y ámala y gózala; pero no te olvides de ti mismo… Que tan pronto como quitas la mirada del espejo dejas de ver tu reflejo pero sigue existiendo tu Presencia, y el aliento que te da vida. Eres Tú el Dios que estás buscando…eres Tú la felicidad que tanto anhelas.
Despierta! Date cuenta. Conócete, despierta. Y ayúdame a Despertar también.
Que todos los seres sean felices!, y que tú y yo recordemos que somos parte de ése “todos”…y seamos felices.

conciencia

Cuando su conciencia le pone sobre aviso, ¿se detiene y presta atención, o sigue en el mismo camino? rechazar la alarma de su conciencia puede disminuir la eficacia de ésta para evitarle problemas

domingo, 28 de agosto de 2011

Autoestima


  • Si el poder de la autoestima deriva del hecho de q es una necesidad profunda, ¿Qué es una necesidad profunda?
  • Una necesidad profunda es lo que necesitamos para funcionar eficazmente.
  • No queremos simplemente agua y comida, las necesitamos; sin ellas moriremos.
  • Podemos necesitar mucha reflexión y exámen para apreciar como las más recónditas opiniones sobre nosotros mismos revelan en las múltiples elecciones que hacemos que perfilen nuestro destino.
  • Una autoestima poco adecuada se puede revelar una mala elección de la pareja, en un matrimonio q solo presenta frustraciones, en una profesión que no te lleva a ninguna parte, en aspiraciones q, de alguna forma son sabotajes a uno mismo; en ideas prometedoras q mueren nada mas nacer, en una misteriosa incapacidad para disfrutar del éxito, en el comer y vivir destructivamente, en los sueños que nunca se cumplen; en la ansiedad o depresión crónica, en el hambre insaciable de amor y de obtener la aprobación de los demás.
  • En definitiva cuando la autoestima es baja, nuestra resistencia para afrontar las adversidades de la vida disminuye, Nos desmoronamos antes las vicisitudes, mientras que si tuviésemos un sentido robusto de uno mismo podríamos superarlas. Los aspectos negativos tienen mayor poder en nosotros q los positivos. Si no creemos en nosotros, ni en nuestra eficacia o en nuestra bondad, el universo nos parecerá un lugar temible.
  • La gente con un grado alto de autoestima seguramente puede derrumbarse por un excesivo número de problemas, pero tendrá capacidad de sobreponerse con mayor rapidez otra vez.  
  • A veces surge la pregunta de si es posible tener demasiada autoestima, No, no lo es; tampoco es posible tener demasiada salud física o un robusto sistema inmunitario.
  • Las personas con autoestima alta no se comportan de una forma superior a los demás; no persiguen mostrar su valor comparándose con los demás. Su alegría se debe a ser quienes son, no a ser mejores q los demás.
  • La persona que tiene una autoestima con problemas se siente a menudo poco cómodo en presencia de personas q tienen la autoestima alta.
  • Los hombres inseguros, por ejemplo, a menudo se sienten inseguros en presencia de mujeres seguras de sí mismas, Las personas con una autoestima baja, a menudo se irritan ante la presencia de gente q está entusiasmada con la vida.
  • En un matrimonio, si unos de los cónyuges cuya autoestima se deteriora ve que la autoestima de su pareja crece, la respuesta se traduce, algunas veces, en ansiedad y en un intento de sabotear el proceso de crecimiento del otro.
  • La triste verdad es que quien quiera que tenga éxito en la vida corre el riesgo de ser blanco de criticas. La gente con poco éxito a menudo, envidia y ofende a gente que triunfa, los que son infelices, a menudo envidian y ofenden a aquellos que son felices.
  • Extraído del libro LOS SEIS PILARES DE LA AUTOESTIMA de Nathaniel Branden