"No importa lo que hagamos, si somos profesionales: podemos ser deportistas, actores, bomberos, empleados o lo que sea; lo importante es que lo que seamos honestos y que la intención con que nos dediquemos a nuestras actividades sea verdadera e intensa."
Es muy agradable para mí poder entregarles algo de mi experiencia y aprendizaje. Tal vez no me refiera específicamente a lo que es mi disciplina o al deporte, pero hay algo importante que me gustaría traspasarles.
Me caracterizo por ser una persona honesta y directa; cuando quiero algo con reales ganas (no como un capricho) generalmente lo consigo. Me he propuesto metas en mi vida que poco a poco he conseguido, siempre guiada por un sentimiento muy fuerte hacia mi propósito.
Tal vez no me dediqué a las actividades que mis padres querían o a lo que me aconsejaba la gente que me rodea. Creo que esto no fue un acto de rebeldía, sino más bien, la expresión de querer hacer lo que a mí realmente me gusta y no lo que otros creían que era bueno para mí.
Muchas veces nuestros padres nos dicen qué debemos hacer y qué no y en tantas de esas oportunidades tienen razón. Pero cuando se trata de elegir entre lo que te llena como persona, espiritual y físicamente, o lo que se supone que deberías hacer, honestamente creo que la tendencia de cada persona debe ser hacia lo que es su vocación y no hacia un supuesto deber.
Seguramente en este período de decisión se vean aproblemados o desalentados, pero si piensan en la gran intención que tienen de hacer lo que a ustedes más les gusta, verán que recobrarán ánimos y todo les saldrá bien.
Hubo momentos en mi vida en que no sabía si lo que estaba haciendo era lo correcto o no. Sin embargo, creo que todo sucede por algo. Muchas veces traté de dejar el deporte y por diferentes motivos siempre volvía al él. Ahí supe que lo que hacía era correcto.
Hoy pienso que no importa lo que hagamos, si somos profesionales: podemos ser deportistas, actores, bomberos, empleados o lo que sea; lo importante es que lo que seamos honestos y que la intención con que nos dediquemos a nuestras actividades sea verdadera e intensa.
Creo que esa es la mejor manera de hacer las cosas. Intención y corazón. Para mí es la mejor combinación para el éxito.
Me caracterizo por ser una persona honesta y directa; cuando quiero algo con reales ganas (no como un capricho) generalmente lo consigo. Me he propuesto metas en mi vida que poco a poco he conseguido, siempre guiada por un sentimiento muy fuerte hacia mi propósito.
Tal vez no me dediqué a las actividades que mis padres querían o a lo que me aconsejaba la gente que me rodea. Creo que esto no fue un acto de rebeldía, sino más bien, la expresión de querer hacer lo que a mí realmente me gusta y no lo que otros creían que era bueno para mí.
Muchas veces nuestros padres nos dicen qué debemos hacer y qué no y en tantas de esas oportunidades tienen razón. Pero cuando se trata de elegir entre lo que te llena como persona, espiritual y físicamente, o lo que se supone que deberías hacer, honestamente creo que la tendencia de cada persona debe ser hacia lo que es su vocación y no hacia un supuesto deber.
Seguramente en este período de decisión se vean aproblemados o desalentados, pero si piensan en la gran intención que tienen de hacer lo que a ustedes más les gusta, verán que recobrarán ánimos y todo les saldrá bien.
Hubo momentos en mi vida en que no sabía si lo que estaba haciendo era lo correcto o no. Sin embargo, creo que todo sucede por algo. Muchas veces traté de dejar el deporte y por diferentes motivos siempre volvía al él. Ahí supe que lo que hacía era correcto.
Hoy pienso que no importa lo que hagamos, si somos profesionales: podemos ser deportistas, actores, bomberos, empleados o lo que sea; lo importante es que lo que seamos honestos y que la intención con que nos dediquemos a nuestras actividades sea verdadera e intensa.
Creo que esa es la mejor manera de hacer las cosas. Intención y corazón. Para mí es la mejor combinación para el éxito.
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